una historia de Las Islas Flotantes
La Fiesta de las Luces Perdida
Esta noche es la Fiesta de las Luces. Cada año, las familias de las Islas Flotantes hacen subir faroles del cielo luminosos al cielo tranquilo de la tarde....
Nivel de lectura
La misma historia, con palabras más sencillas o más ricas.
Las Islas Flotantes
Las Islas Flotantes son islas que flotan en un cielo tranquilo, en un reino donde la magia solo sirve para ayudar: hace crecer, cura, convierte una cosa en otra y deja hablar con los animales y los objetos. Nunca hace daño. En la isla principal, la Casa de los Pequeños Magos se alza en el punto más alto, donde los jóvenes magos aprenden sus primeros hechizos, y debajo se extiende la ciudad donde viven las familias. Dentro del recinto de la escuela está el Gran Jardín, el corazón verde de toda la isla. Aquí nadie pierde; encontráis el camino siendo amables y con muchas ideas.

Leed en voz alta, despacio y con cariño. Parad a menudo para que los peques respondan. Aquí no hay respuestas equivocadas, solo ideas nuevas que probar.
Leed en voz alta, o dejad que lo lea un peque mayor. Parad en las preguntas y dejad que cada uno comparta sus ideas. Aquí no hay respuestas equivocadas, solo otras nuevas que probar.
Antes de empezar
Esta noche es la Fiesta de las Luces. Cada año, las familias de las Islas Flotantes hacen subir faroles del cielo luminosos al cielo tranquilo de la tarde. Pero cuando os asomáis desde la Casa de los Pequeños Magos, el cielo está oscuro. La Plaza de los Faroles está gris y en silencio. Los faroles se han ido volando.
Sois pequeños magos. Cogéis vuestra mochila. Os miráis. "Vamos a traer de vuelta las luces", decís a la vez. El camino hacia la plaza os espera.
¿Cuál es vuestro nombre de mago? ¿Qué magia elegís: Luz, Crecer, Cambio, Voz o Flotar?
Esta noche debería ser la mejor del año: la Fiesta de las Luces, cuando cada familia de las Islas Flotantes hace subir un farol del cielo luminoso que se eleva flotando hacia el cielo tranquilo de la tarde hasta que el firmamento entero resplandece. Pero desde las ventanas altas de la Casa de los Pequeños Magos, veis que algo va mal. El cielo está vacío y oscuro. Abajo, la Plaza de los Faroles está gris y callada, y no se eleva ni una sola luz.
Sois jóvenes magos, y esta noche os toca a vosotros encontrar las luces. Os echáis la mochila al hombro, os cruzáis una mirada rápida y segura, y bajáis por el camino serpenteante. "Vamos a traer de vuelta la fiesta", decís, y la plaza oscura os espera abajo.
¿Cuál es vuestro nombre de mago? ¿Qué magia se parece más a vosotros esta noche: Luz, Crecer, Cambio, Voz o Flotar?
Para la persona adulta Preparación, reglas y respuestas. Ábrelo cuando quieras (contiene la solución).
La Fiesta de las Luces Perdida: Reglas para el adulto
La Guía del Juego explica cómo funciona el juego (las bandas, las estrellas de energía, ayudarse, los giros, todo). Esta página solo tiene lo que es especial de esta aventura. Una tirada fallida nunca es una derrota; nadie pierde.
Preparar la partida
- En esta no hace falta imprimir mapa. Imaginad el viaje desde la Plaza de los Faroles hasta las nubes, o colocad tres puntos pequeños que sean las tres paradas.
- Cada jugador elige una magia: Luz, Crecer, Cambio, Voz o Flotar. Lo mejor es elegir dos magias distintas, porque combinarlas es la mitad de la diversión.
- Dad a cada jugador cinco estrellas de energía (cinco fichas o piezas pequeñas). Se gastan y se recuperan durante el juego.
- Construid con piezas y cosas de casa los objetos que vayan apareciendo (un farol de papel, una enredadera, un ganchito) a medida que jugáis. Cualquier cosa puede ser cualquier cosa.
- Tened cerca vuestros dados y la tabla de bandas y dados del final del kit.
La sorpresa
Una vez en cada parada los jugadores pueden tirar para un giro; leed la línea que toque. La Guía explica cómo funciona.
| Tirada | Sorpresa |
|---|---|
| 1 | Pasa una Mariposa Mensajera y os da una pista gratis. |
| 2 | Atrapáis un destello de luz cálida: recuperad una estrella de energía. |
| 3 | Una brisa amable y constante: el próximo reto es Fácil. |
| 4 | Aparece el Gato de Niebla y ronronea. Todo va bien; seguid. |
| 5 | Un farol amistoso os alumbra el camino: guardad una tirada para usarla más adelante. |
| 6 | Llega una cancioncilla de fiesta y todos la tararean un turno feliz. |
Cómo termina
La fiesta no se gana atrapando a nadie ni arreglando nada por la fuerza. Quien recogió los faroles es Nimbo, una ballenita de nube joven que estaba sola y que amaba tanto las luces que no podía dejarlas marchar. La aventura se gana cuando los peques le ofrecen a Nimbo su amistad y un sitio en la fiesta. Dejad que ese momento caiga con suavidad; es lo más importante de todo. Mirad la página de puzles para saber cómo jugar el final, y para las soluciones de las tres paradas.
Parada 1: La Plaza Apagada

Llegáis a la Plaza de los Faroles. Debería estar luminosa y llena de canciones. En cambio está oscura. Sobre una piedra queda un último farol del cielo, pero su pequeña llama se ha apagado.
De la niebla sale un gato gris y suave. Es el Gato de Niebla. Mira el farol frío y luego mira al cielo, donde un rastro débil de luz lleva hacia las nubes.
¿Cómo encendéis el farol otra vez? ¿Y cómo podríais averiguar adónde se han ido los demás? Probad algo y mirad qué pasa.
Cuando el farol vuelve a brillar, se eleva con suavidad en el aire y flota por el rastro de luz, como para enseñaros el camino. Hacia las nubes subís.
La Plaza de los Faroles debería resonar de música y estar cálida con cien pequeñas llamas. En cambio está en penumbra y a oscuras, y solo queda un farol del cielo, olvidado sobre una piedra fría, con su llamita apagada.
El Gato de Niebla aparece andando entre la bruma de la tarde, gris y suave, y se acomoda junto al farol. Mira de la mecha fría al cielo de arriba, donde aún flota en el aire la cinta de luz más tenue, elevándose y alejándose hacia un banco de nubes lejano.
¿Cómo despertaréis la llama del farol, y cómo podríais descubrir adónde se han ido todos los demás? Probad algo y ved qué os devuelve la noche.
Cuando la llamita prende y brilla, el farol se levanta de la piedra y asciende con suavidad por esa cinta de luz, como invitándoos a seguirlo. Y eso hacéis, arriba y arriba, hacia las nubes que esperan.
Para la persona adulta: la solución
El reto. El último farol del cielo se ha quedado frío y oscuro, y los jugadores tienen que volver a encenderlo y averiguar adónde se han ido volando los demás faroles.
Soluciones previstas. Cualquiera de las magias ayuda:
- Luz despierta la llamita al instante e ilumina el rastro tenue que lleva a las nubes.
- Cambio convierte una brasa fría o un guijarro en otro cálido y brillante.
- Voz: preguntad al propio farol, o al Gato de Niebla, adónde se fueron los demás; los dos señalan encantados hacia el Banco de Nubes.
Apoyo. Si una tirada falla, el Gato de Niebla empuja el farol y mira muy fijo hacia el rastro de luz, y entonces los jugadores gastan una estrella de energía o combinan dos magias para terminar. Aquí nadie espera mucho rato a oscuras.
Hazlo más fácil. Con un peque muy pequeño, dadle una linterna y que encenderla sea la magia que vuelve a prender el farol.
Parada 2: El Banco de Nubes

Al borde de la isla llegáis a un banco bajo de nubes suaves. Algunas nubes están calientes, y si miráis de cerca, brillan un poco por dentro. Los faroles perdidos están escondidos ahí.
Una Mariposa Mensajera baja revoloteando para ayudar.
¿Qué nubes esconden faroles? ¿Cómo lo sabéis, y cómo los alcanzáis ahí arriba? Probad algo y mirad qué pasa.
Cuando sacáis los faroles brillantes de las nubes, revolotean a vuestro alrededor en una pequeña nube de luz feliz. Solo falta el farol más grande de todos.
En el mismísimo borde de la isla, donde la tierra cede paso al cielo abierto, llegáis a un banco bajo de nubes, suaves como lana y tibias. Mirad de cerca y lo veréis: aquí y allá una nube brilla en silencio por dentro, como si se hubiera tragado un solecito. Los faroles que faltan están escondidos ahí dentro.
Una Mariposa Mensajera, luminosa como una brasa, baja en espiral para echar una ala.
¿Qué nubes guardan un farol, y cómo podéis estar seguros? Y una vez que lo sepáis, ¿cómo llegaréis tan alto para recogerlos? Probad algo y ved qué pasa.
Uno a uno vais sacando los faroles brillantes de sus nidos de nube, hasta que revolotean y giran a vuestro alrededor en un enjambre suave y feliz de luz. Solo el más grandioso de todos, el inmenso que corona la fiesta entera, sigue sin aparecer.
Para la persona adulta: la solución
El reto. Varios faroles están escondidos dentro de un banco de nubes suaves. Los jugadores deben averiguar qué nubes guardan un farol, y cómo alcanzarlas.
Solución prevista. La pista es que un farol escondido hace que su nube brille con suavidad y esté caliente, mientras que las nubes vacías siguen frías y grises. Este es un momento de observación: distinguid las nubes cálidas y brillantes. Luego llegad a ellas con Crecer (una escalera de enredadera o un junco alto), con Voz (pedid a la Mariposa Mensajera o a la brisa que las bajen), con Flotar (elevad con suavidad a un jugador hasta las nubes brillantes) o con una magia combinada.
Apoyo. Si los peques dudan, haced que la Mariposa Mensajera revolotee junto a una nube brillante para enseñarles cómo es eso de "cálida y brillante", y luego dejad que encuentren las demás. Llegar con un empujoncito cuenta igual como un éxito completo, y recupera una estrella de energía.
Hazlo más fácil. Con un peque muy pequeño, esconded un farol bajo una sola nube de algodón y que la levante para encontrar la luz.
Parada 3: La Repisa Alta

Miráis hacia arriba. En lo alto, sobre la plaza, el farol más grande de la fiesta se ha quedado enganchado en una repisa de roca. Está demasiado alto para alcanzarlo, y queréis bajarlo con suavidad, sin que nadie corra ningún peligro.
La brisa de la tarde se enrosca con suavidad a su alrededor.
¿Cómo bajáis el farol grande sin peligro? ¿Podríais hacer crecer algo blandito debajo? ¿Podríais pedirle a la brisa un empujoncito suave? Probad algo y mirad qué pasa.
Cuando el farol grande baja flotando hasta vuestras manos, toda la plaza parece contener el aliento. Solo queda una cosa por entender: ¿adónde se fueron todas las luces al principio?
Echáis la cabeza hacia atrás y por fin lo encontráis. Allá en lo alto, sobre la plaza, el farol más grande de la fiesta ha ido a parar contra una repisa de roca saliente y se ha quedado enganchado, brillando tozudo, fuera de vuestro alcance. Está demasiado alto para trepar hasta él, y de todos modos jamás querríais que nadie se arriesgara a caer. Este tiene que bajar con suavidad y sin peligro.
La brisa de la tarde da vueltas y se enrosca alrededor de la repisa, paciente y dispuesta.
¿Cómo bajaréis el gran farol sin que nadie corra peligro? ¿Podríais hacer crecer algo blandito que lo recoja, o pedirle a la brisa el más suave de los empujones, o convertir un guijarro en un gancho amable? Probad algo y ved qué pasa.
Cuando el gran farol baja por fin flotando y se posa en vuestras manos abiertas, toda la plaza parece contener el aliento. Ya están todos los faroles, pero una pregunta sigue brillando sin respuesta: ¿por qué se fueron las luces?
Para la persona adulta: la solución
El reto. El farol más grande de la fiesta se ha quedado enganchado en una repisa de roca en lo alto, fuera de alcance. Los jugadores deben bajarlo con suavidad, sin que nadie trepe a ningún peligro.
Soluciones previstas. Este es un puzle de cariño y cuidado, no una escalada atrevida:
- Crecer un cojín espeso de hojas o una enredadera blanda debajo para recoger el farol.
- Voz: pedid a la brisa de la tarde el empujón más suave para soltarlo.
- Cambio: convertid un guijarro en un gancho blando sobre un tallo largo y crecido para bajarlo.
- Flotar el farol con suavidad fuera de la repisa y dejad que baje flotando hasta unas manos que esperan. Cualquier plan para bajarlo sin peligro sirve. Recalcad que nadie necesita trepar ni arriesgarse a caer.
Apoyo. Si los peques se quedan en blanco, haced que la brisa dé un soplido pequeño y esperanzado que mezca el farol, para que vean que se lo puede engatusar en vez de agarrarlo. En cuanto prueben una idea suave, dejad que el farol baje flotando hasta sus manos.
Hazlo más fácil. Con un peque muy pequeño, poned el farol en un estante y que dé un soplido grande y suave para que baje flotando hasta un cojín de abajo.
Nimbo, la Ballenita de Nube

Allá arriba, entre las nubes, encontráis una ballenita de nube pequeña y tímida. Se llama Nimbo. Dentro de su cuerpo blando y nuboso brilla una luz cálida. Fue Nimbo quien recogió los faroles. No para estropear la fiesta. Nimbo estaba sola allá arriba, en el cielo vacío, y le gustaban tanto las lucecitas cálidas que quería tenerlas cerca.
Aquí no hay ninguna pelea. Nunca hubo un malo de verdad.
¿Qué le decís a Nimbo? ¿Cómo le mostráis que no está sola, y que también puede venir a la fiesta?
Cuando le ofrecéis vuestra amistad a Nimbo, suelta un ronroneo feliz y deja libre la luz que había guardado. De pronto, los faroles del cielo se elevan juntos, toda la tarde se llena de luz dorada y cálida, y Nimbo brilla más que nadie mientras baja flotando para unirse a la fiesta. La Fiesta de las Luces ha empezado.
Lo habéis conseguido juntos. Habéis sido amables y habéis tenido muchas ideas. Muy bien.
En lo alto, entre las nubes tranquilas, encontráis la respuesta hecha un ovillo: una ballenita de nube joven, tímida y redondita, hecha de nube pálida y flotante, con un brillo cálido y suave que resplandece muy adentro. Se llama Nimbo. Fue Nimbo, entendéis ahora, quien recogió todos los faroles, uno a uno, en el cielo.
Ni por travesura, ni para estropear nada. Nimbo llevaba mucho tiempo sola en la inmensa tarde vacía, y cuando las lucecitas cálidas empezaron a subir, le gustaron tanto que no pudo soportar dejarlas pasar de largo.
Aquí no hay ninguna batalla, y nunca hubo un malo.
¿Qué le decís a Nimbo? ¿Cómo le mostráis que no la habéis olvidado, y que también hay un sitio para ella abajo, en la fiesta?
Cuando le ofrecéis vuestra amistad a Nimbo, suelta un suspiro feliz y ronroneante y abre su corazón de nube, y toda la luz guardada se libera. Los faroles del cielo se elevan como uno solo, la tarde florece en un oro cálido y sin fin, y Nimbo, la más brillante de todas, baja flotando con suavidad para ocupar su sitio entre las familias. La Fiesta de las Luces ha empezado, y en ella nadie está solo.
Habéis hecho esto juntos. Habéis sido amables y habéis tenido muchas ideas, y en las Islas esa es la única manera en que alguien gana.
Para la persona adulta: la solución
Esto es el desenlace, no un puzle, así que no hay banda ni tirada. Arriba, entre las nubes, los jugadores encuentran a Nimbo, una ballenita de nube joven, con la luz recogida de los faroles brillando suave en su interior. Nimbo se llevó los faroles porque estaba sola en el cielo vacío y amaba su calor, no para estropear la fiesta.
Jugadlo con suavidad. Dejad que los peques decidan cómo acercarse: una palabra amable, una invitación a la fiesta, la promesa de visitar las nubes. No hay pelea ni truco. Cuando le ofrecen su amistad, Nimbo deja libre la luz, los faroles se elevan todos juntos, y Nimbo baja flotando para unirse a las familias, brillando más que nadie. Terminad en esa calidez. Los peques han ganado siendo amables y con muchas ideas, que es la única manera de ganar en las Islas.
Aquí nadie pierde. Si algo no sale, simplemente buscas otro camino.
Leed en voz alta, parad a menudo y probad ideas. No hay respuestas equivocadas.
