una historia de Las Montañas en Flor de Yamato

El Largo Sueño del Dragón del Río

El Río Plateado está bajando mucho. Todo el verano las lluvias no han venido, y los arrozales en terrazas tienen cada vez más sed. Los mayores del pueblo...

Edades 9 to 12 2 to 5 Jugadores 40 min logic · spatial · observation · social emotional
Guiado por un adulto

Nivel de lectura

La misma historia, con palabras más sencillas o más ricas.

Las Montañas en Flor de Yamato

Las montañas en flor de Yamato se alzan en suaves pliegues verdes sobre arrozales en terrazas y pueblecitos engalanados con faroles de papel, donde los cerezos dejan caer sus pétalos al viento y las puertas torii rojas señalan los santuarios tranquilos. La niebla flota entre el bambú, la luna tiende un camino plateado sobre el río y las colinas están llenas de espíritus amables: un zorro que plantea acertijos, luciérnagas tímidas que encienden los faroles, un alegre tanuki travieso, perros guardianes de piedra y un gran dragón del río que trae las lluvias. Aquí un héroe no es el más fuerte ni el que más grita, sino quien es paciente, piensa bien las cosas y es amable con todo ser vivo. Las hazañas más grandes se logran con imaginación, valor y un corazón amable, y hasta un guardián temible, si lo afrontáis con calma y buenas palabras, a menudo resulta más bondadoso de lo que parece.

Dos héroes mayores en un camino a la luz de la luna hacia una puerta torii roja y un río neblinoso, con una campanilla, y las tenues espirales de un dragón dormido en la niebla.

Leed en voz alta, despacio y con cariño. Parad a menudo para que los peques respondan. Aquí no hay respuestas equivocadas, solo ideas nuevas y valientes que probar.

Leed en voz alta, o dejad que un peque mayor lo lea por sí mismo. Haced una pausa en cada pregunta para que los héroes decidan juntos. Aquí no hay respuestas equivocadas, solo ideas más valientes que probar.

Antes de empezar

El Largo Sueño del Dragón del Río

El Río Plateado está bajando mucho. Todo el verano las lluvias no han venido, y los arrozales en terrazas tienen cada vez más sed. Los mayores del pueblo miran el cielo azul y seco y sacuden la cabeza.

Muy arriba en la montaña duerme el Dragón del Río, que es muy bueno. Cuando se mueve, llegan las lluvias. Pero esta vez ha dormido demasiado, muchísimo tiempo, y el río no deja de menguar.

La Abuela Yuki, Guardiana de los Cuentos, os llama a su lado. "Vosotros dos tenéis la cabeza llena de ideas y el corazón bueno", dice. "¿Subiréis la montaña y lo despertaréis, con dulzura, antes de que se pierda la cosecha?"

Os da tres regalos: una campanilla de bronce, un ovillo de hilo rojo y un pastel de arroz dulce. Luego sonríe. "Allá arriba no se gana siendo el más fuerte. Se gana siendo valiente, amable y con muchas ideas."

¿Cuál es vuestro nombre de héroe? ¿Sois héroes de Imaginación, de Valor o de Bondad?

Durante todo el verano, largo y seco, las lluvias no habían venido. El Río Plateado, que alimentaba cada campo en terrazas del valle, bajaba más cada semana, hasta que el arroz joven se alzaba pálido y sediento y los ancianos miraban el cielo despejado con caras de preocupación.

Porque muy arriba en la montaña, en un recodo profundo del río, dormía el Dragón del Río, que era muy bueno, cuyo lento despertar había traído las lluvias desde antes de que nadie pudiera recordar. Este año había dormido demasiado, y nadie sabía cómo despertarlo.

La Abuela Yuki, Guardiana de los Cuentos, os llamó a su lado. "Tenéis la cabeza llena de ideas y el corazón bueno", dijo, "y eso vale más allá arriba en la montaña que cualquier fuerza. ¿Subiréis por el paso y lo despertaréis, con dulzura, antes de que se pierda la cosecha?"

En vuestras manos puso tres regalos: una campanilla de bronce de tañido claro y suave, un ovillo de hilo rojo vivo y un pastel de arroz dulce envuelto en una hoja. "Recordad", dijo, "allá arriba no se gana siendo el más fuerte. Se gana siendo valiente, amable y con muchas ideas."

¿Cuál es vuestro nombre de héroe? ¿Qué cualidad llevaréis: Imaginación, Valor o Bondad?

Para la persona adulta Preparación, reglas y respuestas. Ábrelo cuando quieras (contiene la solución).

El Largo Sueño del Dragón del Río: Reglas para el Adulto

¿Es la primera vez? Leed antes la Guía para el Adulto. Explica toda la idea en dos páginas y no la necesitaréis nunca más.

La Guía para el Adulto explica cómo funciona todo el juego. Esta página solo tiene lo que es especial de esta historia. Es una historia más valiente que otras, con una larga subida, un puente que se balancea a la luz de la luna y un gran dragón dormido, pero la imaginación y la bondad siguen ganando siempre, y nadie sale herido de verdad. Una tirada fallida nunca es una derrota; nadie pierde.

Preparar la partida

  • Imprimid el mapa. Cada jugador pone una figura pequeña en la Salida, El Pueblo de los Faroles.
  • En este mundo no hay magia. En su lugar, cada héroe se apoya en una o dos de las cinco cualidades: Imaginación (inventar ideas), Valor (un corazón firme), Bondad (cuidar de los demás), Paciencia (esperar y volver a intentarlo) o Curiosidad (fijarse en lo que otros no ven). En la ficha de héroe, donde dice magia, que cada peque escriba la cualidad que más le guste. Dos cualidades distintas funcionan mejor juntas.
  • Dad a cada jugador cinco estrellas de energía (cinco fichas o piezas pequeñas). Se gastan y se recuperan durante el juego.
  • Sacad tres objetos si podéis: una campanilla o cualquier cosa que haga un sonido suave, un ovillo de cuerda para el hilo rojo y un pastel o una ficha para el pastel de arroz. Cualquier cosa puede ser cualquier cosa.
  • Tened a mano vuestros dados y la tabla de dados del final del kit.

El Giro del Destino

Una vez en cada lugar los jugadores pueden tirar para un giro; leed la línea que corresponda. La Guía explica cómo funciona.

Tirada El Giro del Destino
1 Kon el Zorro se desliza del bambú y os da una pista gratis.
2 Recobráis la calma y recuperáis una estrella de energía.
3 Una brisa suave baja de la montaña y el próximo reto es Fácil.
4 Los Perros-León Guardianes asienten con cariño desde lejos. Todo va bien.
5 Un pétalo de cerezo de la suerte cae en vuestra mano: guardad una tirada para usarla más tarde.
6 El tañido suave de una campana de templo suena a lo lejos, y todos os sentís serenos y valientes.

Cómo termina

El Dragón del Río, que es muy bueno, junto al río neblinoso es el gran "obstáculo", pero no es ningún villano. No está enfadado y no es malvado; es simplemente una vieja criatura bondadosa que ha dormido demasiado tiempo y se ha quedado un poco sola. La historia se gana no por la fuerza ni a gritos, que solo lo asustarían, sino despertándolo con dulzura y bondad, con la campanilla suave y una canción tranquila y amistosa. Dejad que esa dulzura cale; es lo más importante. En la página de puzles tenéis los tres retos y sus soluciones.

Parada 1: La Puerta de los Guardianes

Dos héroes que piensan ante una alta puerta torii roja guardada por dos amables perros-león de piedra de rostro bondadoso, con flores de cerezo y luz de luna.

Subís el camino empinado y llegáis a la Puerta Torii Roja. A cada lado hay un gran perro-león de piedra, quieto como una roca. Cuando os acercáis, parpadean y se estiran.

"Nadie pasa", retumban, "hasta que respondáis a nuestro acertijo." Parecen fieros, pero sus ojos son amables. Les gusta ver una buena cara de pensar, y una conjetura valiente es bienvenida.

¿Qué podríais hacer? ¿Podríais escuchar con atención y resolverlo juntos? Podríais pedirle una pista a Kon el Zorro. También vale una conjetura meditada. ¿Qué probáis?

Cuando respondéis, los Perros-León Guardianes asienten y se echan atrás. "Bien pensado", dicen. La puerta se abre y el camino sigue adelante.

El camino subía empinado entre los cedros hasta llegar a la Puerta Torii Roja, alta y bermellón contra el verde de la montaña. A cada lado se agazapaba un gran perro-león de piedra, tan quieto que podríais haber pasado de largo. Entonces, al acercaros, la piedra pareció ablandarse: parpadearon, se estiraron y volvieron sus cabezas talladas para miraros.

"Nadie pasa", retumbaron juntos los Perros-León Guardianes, "hasta que respondáis a nuestro acertijo." Sus voces eran hondas como un tambor de templo, y por un momento el corazón os latió deprisa. Pero no había crueldad en sus ojos, solo una vigilancia justa y paciente. Les habría gustado una buena idea, y no les habría molestado una conjetura valiente y meditada.

¿Escucharéis con atención y lo resolveréis juntos? Kon el Zorro anda por algún sitio cerca del bambú, y le encanta susurrar una pista. ¿Qué probáis?

Cuando llegó vuestra respuesta, los Perros-León Guardianes asintieron despacio y se recostaron sobre sus pedestales. "Bien pensado", dijeron, y un retumbo grave y satisfecho os siguió mientras la gran puerta se abría y os dejaba pasar.

Para la persona adulta: la solución

El reto. Los dos Perros-León Guardianes de piedra de la Puerta Torii Roja no abrirán el paso hasta que los jugadores respondan a su acertijo. Parecen fieros, pero son justos y pacientes, y disfrutan viendo una buena cara de pensar.

El acertijo. Leedlo en voz alta: "Caigo sin que nadie me deje caer. Toco el tambor en cada tejado, aunque manos no llego a tener. Los campos sedientos me llaman por mi nombre. ¿Qué soy?" La respuesta es la lluvia (justo lo que el valle está esperando).

Solución prevista. Es un reto de pensar, de Imaginación y un poco de paciencia. Dejad que los peques lo hablen entre ellos. Los Perros-León Guardianes aceptan la respuesta correcta y, como son justos y amables, también aceptan una conjetura valiente y meditada.

Apoyo. Si se atascan, los perros-león ofrecen una pista ("Todo el valle me está esperando, y el despertar del dragón me trae"), o Kon el Zorro susurra la respuesta desde el bambú cercano. Una conjetura hecha con valentía abre igualmente la puerta.

Hazlo más fácil. Para un peque muy pequeño, preguntad "¿qué cae de las nubes y hace crecer las flores?", y la palabra "lluvia" abre la puerta.

Parada 2: El Puente a la Luz de la Luna

Dos héroes que cruzan un elegante puente de madera arqueado sobre un ancho río plateado a la luz de la luna, pisando juntos con suavidad.

Ya está cayendo la noche. Delante, un viejo puente de madera se arquea sobre el río, plateado bajo la luna. Es precioso, pero se balancea y cruje cuando vais con prisa.

Lo notáis. Este puente solo aguanta firme para quienes lo cruzan despacio y con calma, juntos, con el corazón sereno.

¿Cómo lo cruzaréis? ¿Podríais ir con dulzura, de la mano, respirando hondo? ¿Podríais atar el hilo rojo para no separaros? ¿Cuál es vuestro plan?

Cuando cruzáis despacio y con calma, lado a lado, el puente aguanta firme bajo vuestros pies. Bajáis por el otro extremo, a salvo, hacia la oscuridad neblinosa.

Más allá de la puerta la luz del día se apagó, y una luna redonda y plateada se alzó sobre el río. Allí el camino se encontraba con un viejo puente arqueado de madera oscura, precioso y un poco temible, porque se balanceaba y gemía cada vez que el viento lo empujaba. El agua corría veloz y negra muy abajo.

Comprendisteis, casi al instante, lo que el puente os pedía. Solo aguantaba firme para quienes lo cruzaban despacio y con calma, juntos: sin prisas, sin un atropello nacido del miedo, solo un paso firme tras otro, con el corazón valiente y sereno.

¿Cómo lo cruzaréis? ¿Iréis con dulzura, lado a lado, respirando despacio? Podríais atar el hilo rojo entre vosotros para no separaros en todo el camino. ¿Cuál es vuestro plan?

Al cruzar despacio y con calma, de la mano, mantuvisteis el puente firme bajo vuestros pies. Os llevó por todo el largo arco sobre el agua y os dejó al fin en la otra orilla, a salvo entre la niebla que se deslizaba.

Para la persona adulta: la solución

El reto. El puente de madera arqueado sobre el río se balancea y cruje. Solo aguanta firme para quienes lo cruzan despacio y con calma, juntos. Los jugadores deben pasar al otro lado sanos y salvos.

Solución prevista. Es un momento de Espacio y Valor. La jugada reflexiva es cruzar con dulzura y juntos: pasos lentos y firmes, lado a lado, respirando con calma en vez de precipitarse asustados. Atar el hilo rojo entre ellos para no separarse, o contar un ritmo lento y regular mientras caminan, vale igual de bien.

Apoyo. Si los peques están inquietos, dejad que respiren hondo y vuelvan a intentarlo sin penalización, o que Kon el Zorro marque un ritmo sereno para seguir al caminar. Cruzar con ayuda cuenta igual como un éxito completo y recupera una estrella de energía.

Hazlo más fácil. Para un peque muy pequeño, poned una cinta en el suelo como puente y que la cruce de puntillas, de vuestra mano, contando "uno, dos, tres" al andar.

Parada 3: El Dragón Dormido

Dos héroes que hacen sonar con suavidad una campanilla junto a un gran dragón del río amable, enroscado y dormido entre el agua y la niebla, que empieza a moverse.

Por fin llegáis al ancho río envuelto en niebla. Y allí está: el gran Dragón del Río, enroscado a lo largo del agua, enorme como una colina, respirando despacio. Ha dormido tanto tiempo que la niebla se ha posado sobre su lomo.

Esto no es una pelea. Nunca podríais despertar a semejante gigante gritando, y no querríais asustarlo. Es bueno, y está un poquito solo.

¿Qué cosa amable y tranquila podríais hacer? Tenéis una campanilla que suena suave y clara. Podríais hacerla sonar y cantarle una canción tranquila y amistosa. ¿Qué probáis?

Cuando hacéis sonar la campanilla y cantáis bajito, los ojos soñolientos del gran dragón se abren. "Alguien ha venido", murmura, sorprendido y contento. "Alguien ha venido a despertarme con dulzura."

Y allí, por fin, yacía el gran Dragón del Río. Estaba enroscado a lo largo de un recodo profundo y neblinoso del río, su largo cuerpo enorme como una colina verde, su aliento subiendo y bajando lento como la marea. Había dormido tantísimo tiempo que la niebla se había posado sobre sus escamas y los juncos habían crecido entre sus garras. Por un momento, parecía el final de la aventura.

Pero esto nunca fue una pelea, ni podría serlo jamás. No podríais luchar contra una criatura así, como tampoco contra la montaña misma, y no habríais querido hacerlo. No era fiero. Era bueno y, poco a poco lo comprendisteis, estaba solo, porque hacía muchísimo tiempo que nadie subía hasta tan arriba para sentarse con él.

Esto pide una bondad tranquila y cuidadosa. Lleváis una campanilla que suena suave y clara, esa clase de sonido que despierta a un amigo sin sobresalto. Podríais hacerla sonar con dulzura y cantarle una canción tranquila. ¿Qué hacéis?

Cuando hicisteis sonar la campanilla y cantasteis, suave y bajo, los ojos soñolientos del gran dragón se abrieron, hondos y oscuros y amables. "Alguien ha venido", murmuró, como si apenas pudiera creerlo. "Alguien ha venido a despertarme con dulzura, y no a gritos." Y sonrió, lento como un amanecer.

Para la persona adulta: la solución

El reto. El gran Dragón del Río yace enroscado en el río neblinoso, enorme y poderoso. Los jugadores pueden creer que esto es una batalla, o que tienen que despertarlo a gritos. No es ni lo uno ni lo otro.

Solución prevista. Es un momento de Bondad y Valor. El dragón es bueno y está un poco solo, y un ruido fuerte solo lo sobresaltaría. La jugada amable y valiente es despertarlo con suavidad: hacer sonar la campanilla, cuyo sonido claro y dulce despierta a un amigo sin sobresalto, y cantarle una canción tranquila y serena. Hablarle con dulzura, u ofrecerle el pastel de arroz cuando despierte, ahonda la amistad. Cuando los peques son dulces, el dragón abre sus ojos soñolientos y se alegra de que alguien haya venido.

Apoyo. Si los peques se quedan parados, o quieren "ganar" por la fuerza, que el dragón se remueva y murmure en sueños: "Por favor, no tan fuerte", para que el camino amable quede claro. En cuanto los jugadores hacen cualquier sonido suave y amable, la campanilla o una melodía tarareada, el gran dragón despierta con calidez y se alegra de su compañía.

Hazlo más fácil. Para un peque muy pequeño, que tararee una nana suave y susurre "buenos días, dragón", y ese sonido tranquilo basta para despertarlo con cariño.

Vuelven las lluvias

Un gran dragón del río amable, despierto y alzándose con alegría hacia un cielo del alba mientras cae una lluvia suave, con el río lleno y los arrozales verdes bebiendo, y dos héroes que animan abajo.

El Dragón del Río se desenrosca y se eleva, lento y majestuoso, hacia el cielo de la noche. Se ondula sobre vosotros como una larga cinta azul, y por donde pasa, empieza a caer una lluvia suave.

El Río Plateado se llena y brilla. Allá abajo en el valle, los arrozales sedientos beben a fondo y vuelven a ponerse verdes. El dragón ya no está solo, porque tiene amigos.

Muy en lo alto, Amaterasu, la Diosa del Sol, rompe entre las nubes y os sonríe. Lo habéis conseguido juntos. Fuisteis valientes, fuisteis amables y, sobre todo, tuvisteis muchas ideas. Bien hecho, héroes.

El Dragón del Río se desenroscó y se alzó, majestuoso y sin prisa, hacia el cielo iluminado por la luna. Se ondulaba sobre el valle como una larga cinta azul, y por todas partes donde pasaba su sombra empezaba a caer una lluvia suave y cálida, la primera lluvia de todo el largo verano.

El Río Plateado creció, se llenó y brilló. Allá abajo, los arrozales sedientos bebieron a fondo y se volvieron, casi mientras mirabais, de un verde alegre y vivo. Y el dragón ya no estaba solo, porque ahora tenía dos amigos que subirían la montaña para volver a verlo.

Cuando las nubes se aclararon, Amaterasu, la Diosa del Sol, rompió entre ellas con una luz dorada y cálida y os sonrió. Lo habíais conseguido, y lo habíais conseguido juntos: con vuestra imaginación, con vuestro valor y, por encima de todo, con vuestra bondad. Bien hecho, héroes de las Montañas en Flor de Yamato.

Aquí nadie pierde. Si algo no sale, simplemente buscas otro camino.

Leed en voz alta, parad a menudo y probad ideas. No hay respuestas equivocadas.

Descargar el kit (PDF)

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